Perla Bajder
Artista plástica
Anexo ‘99 de Perla Bajder es una muestra extraordinaria que despierta emociones mixtas, atrae y rechaza, tienta con misterio y asusta, seduce con un regreso a la infancia. A la vez, utilizando un lenguaje infantil, presenta el trauma más grande de nuestros tiempos. Perla se sirvió aquí de una idea paradójica, preparó conjuntos de unos simples juguetes que -pareciera- nos trasladan al fabuloso, misterioso y nostálgico mundo de los juegos infantiles. Frente a las obras de Perla volvemos a ser niños, deseamos entrar en su espacio, tocar esos pequeños objetos, asomarnos a una maleta con trajecitos para muñecas, poner en marcha un tren de madera, abrir y cerrar cajitas misteriosas, revolver elementos de un paisaje, conocer los secretos de una nena inmovilizada dentro de un altarcito alumbrado –caja estuche. Ésa es la primera impresión, el primer impulso. Sin embargo, cuando al cabo de un momento descubrimos con terror el verdadero significado de esos aparentemente inocentes objetos, cuando reconocemos su relación directa con el holocausto, cuando divisamos toda su ambigüedad, quedamos despavoridos. Empezamos a tener miedo de lo que hasta hace un momento nos gustaba, nos parece repugnante lo que al principio tanto nos atraía. Las pequeñas instalaciones de Perla no dejaron de ser juguetes pero ya no expresan una infancia ideal y despreocupada (¿Y será posible este tipo de infancia?). Son una huella, un reflejo de nuestro tiempo, tullido y defectuoso, el tiempo cuando todo, incluyendo el mundo infantil, suele ser marcado por el dolor, la soledad, el miedo y la muerte. Y sin embargo, no huimos de la visión del mundo del Perla, nos detenemos en él y, pasado algún tiempo, deseamos volver al mismo. ¿Por qué es así? Tal vez, porque el mundo de los tiempos de exterminio, tal como nos lo presenta Perla es un mundo muy íntimo, extremadamente propio: es una visión artística. Privada de cualquier tipo de verborrea, demagogia o énfasis. En la escena de un teatrito infantil vemos una versión personal. Quizás por eso la obra de Perla influye en nosotros con una fuerza no menor que la de los objetos “verdaderos”, conservados en los campos de exterminio, un carrito para niños, un par de zapatitos, una trencita de nena... y, al igual que esos objetos, huellas aparentemente insignificantes, los simples juguetes de Perla nos dicen más que los informes históricos, documentos o archivos. Tal vez la propuesta de Perla es la única manera de acercarse al misterio de ese mundo tan terrible. Y nuestro papel ¿será solamente el de espectadores pasivos? Es el papel de testigos, de los que deben recordar. Por eso regresamos a esta muestra, regresamos al mundo de Perla, junto con ella y siempre de nuevo, viviendo todas esas emociones mixtas, la tristeza, la melancolía, la soledad, el pavor, el espanto, la muerte... Porque éste es también nuestro mundo, el único que nos tocó vivir.

September 1999 Judaica Foundation Krakow
Bogna Dziechciaruk-Maj

Juegos y Juguetes
Anexo ‘99